LIBROS
Nadie que
haya vivido la época de fines de los '60 puede olvidar el primer disco del hasta entonces actor de
cine Leonardo Favio, que luego se convirtió en uno de los más prestigiosos y
creativos directores del séptimo arte.
Pero mientras
tanto, Leonardo Favio se quiso dar el gusto de incursionar en lo musical, y
aunque su voz no era la de un privilegiado, su modo y sus matices lograron
llegar a mucha gente con un tipo de canción que enlazaba lo romántico con el
vuelo de los paisajístico y también ciertos elementos testimoniales.
“Cada piba que
pase con un libro en la mano”, libro realizado por el además periodista Héctor
Sánchez (Editorial Mil Campanas) relata el encuentro entre Leonardo Favio y el
cantante y autor Vico Berti, que fue un gran amigo del director de “El
Dependiente” .
También aborda la
historia de un éxito que se instaló en la memoria popular, como “Fuiste mía un
verano” con ventas récord para un disco, en el viejo formato de LP de vinilo, y
actuaciones multitudinarias de Favio en
clubes y teatros de todo el país.
No muchos conocen que para esa época, Leonardo Favio quiso rodearse de un grupo que tuviera un nivel de calidad importante para envolver musicalmente sus canciones. Y por eso convocó a varios instrumentistas provenientes algunos del jazz y otros del beat o del blues.
En las pausas de esas grabaciones, los músicos despuntaban el vicio tocando temas que amaban y cercanos a una fusión entre el jazz, el rock y el blues. Varios de ellos, poco después, le dieron existencia a una de las bandas pioneras del movimiento de rock en castellano: Alma y Vida.
Aquel primer LP
contenía además canciones emblemáticas como “Ella ya me olvidó, yo la recuerdo
ahora”, “O Quizás simplemente le regale una rosa”,"Quiero aprender de memoria" o una particular versión de “Para
saber como es la soledad”, de Spinetta, y grabado por Almendra por ese
entonces, pero que fue primero conocido en la versión de Favio.
Es también el retrato de una época atravesada
por una dictadura militar, y a la vez cargada de efervescencia. El periodista y
escritor Héctor Sánchez la repone para los lectores de este tiempo.
Héctor “El Negro” Sánchez nació en Capital Federal en 1958. Trabajó en los diarios Tiempo Argentino (primera época), Diario Sur, el suplemento rock de La Nación y la etapa fundacional de Página 12. Fue redactor en las agencias Ansa y en Télam fue editor en las secciones de Política y Deportes.
En radio fue
columnista en el programa El Árbol y el Bosque, encabezado por Enrique Vázquez
en Radio Belgrano; condujo programas en FM LaTribu y Radio de la Ciudad.
Conductor del programa El patio trasero en AM530 – La Radio de las Madres, en
Radio Gráfica y en Radio La Socie de Avellaneda.
Publicó los
libros Yacyretá, investigación periodística sobre las luchas sindicales en la
construcción de la represa; Figuritas, cuentos de fútbol y otros deportes;
Serás Rojitas, la historia de Angel Clemente Rojas, ídolo de Boca Juniors; y El
Portuario, novela de no-ficción sobre las luchas gremiales y políticas en el
puerto de Buenos Aires.
La colección "Historia Social de la Canción", que reúne crónicas y ensayos sobre la circulación social de la música y sus formas de apropiación por el pueblo, inició la Pre-Venta de su cuarto título: "Cada piba que pase con un libro en la mano", dedicado a "Fuiste mía un verano", una composición de Leonardo Favio y Vico Berti.
La serie Historia Social de la Canción" se inauguró con "No pienses que nos perdiste", el libro del periodista Sergio Arboleya sobre "Oración del Remanso", del compositor santafesino Jorge Fandermole; y continuó con "Por una cabeza", de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, escrita por los periodistas Mariano Suárez y Miguel Angel Taboada. El tercer título fue "Y esta zamba que canta y te nombra", libro de Silvia Majul dedicado a "La amanecida", de Hamlet Lima Quintana y Mario Arnedo Gallo.

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