ARTES PLÁSTICAS
En la galería Lorena
del Pilar Art, San Martín 954, en pleno centro porteño, se inauguró "Inventar la Presencia" la nueva
muestra colectiva de los artistas Belén López de Carlo, Diego Cirulli, Julio
Alan Lepez y Sandro Pacucci con curaduría de Lorena del Pilar Guerrero.
“La
presente exposición – señala el texto curatorial - reúne las obras de Sandro
Pacuzzi, Belén López de Carlo, Diego Ciruli y Julio Alan Lepez, cuyas
prácticas convergen en una misma inquietud: la exploración de la figura humana
como espacio de experiencia, identidad y transformación.
Lejos de
concebir el cuerpo como una representación estable o definitiva, estos artistas
lo abordan como un territorio en constante construcción, un campo abierto donde
se inscriben memorias, afectos, percepciones y modos de habitar el mundo
contemporáneo.
La figura
humana atraviesa la muestra como una presencia mutable antes que como un motivo
de representación. Distanciados de la tradición del retrato entendida como
descripción o fijación de una identidad, los artistas utilizan el cuerpo como
un dispositivo para interrogar las formas en que nos relacionamos con nosotros
mismos, con los otros y con los entornos materiales, simbólicos y tecnológicos
que configuran nuestra experiencia.
La imagen humana aparece entonces sometida a
procesos de transformación, fragmentación, construcción y reinvención que
desplazan cualquier idea de identidad cerrada o imagen definitiva.
En la obra de Belén
López de Carlo, la figura se sitúa en el cruce entre la experiencia íntima,
los vínculos afectivos y los sistemas de conexión que caracterizan nuestra
época.
Sus
personajes parecen habitar un espacio suspendido entre lo material y lo
virtual, donde la intimidad convive con el simulacro y las relaciones humanas
se expanden hacia dimensiones energéticas, tecnológicas y espirituales. Su
trabajo explora las tensiones entre deseo, representación y virtualidad,
revelando nuevas formas de presencia y conexión.
Para Diego
Ciruli, la figura constituye un vehículo para investigar los propios
límites de la pintura y de la imagen. Sus obras exploran los umbrales entre
presencia y desaparición, construcción y descomposición, generando
desplazamientos perceptivos que cuestionan los modos habituales de ver.
La imagen
deja de ofrecer certezas para convertirse en un acontecimiento abierto, capaz
de activar la imaginación y producir nuevas experiencias de lo visible.

La práctica de Sandro
Pacuzzi propone una mirada en la que la condición humana emerge a través de
tensiones entre materia, gesto y representación. Sus cuerpos surgen de
superficies construidas mediante capas, fragmentos y procesos visibles,
integrándose al espacio que los rodea y diluyendo los límites entre sujeto y
entorno, entre figuración y abstracción. En sus obras, la experiencia subjetiva
aparece como una realidad compleja y siempre inacabada.
A pesar de sus
diferencias formales y conceptuales, los cuatro artistas comparten una
comprensión de la figura humana como un lenguaje capaz de condensar preguntas
fundamentales sobre la existencia. Sus obras no buscan describir al individuo
de manera literal, sino activar espacios de reflexión donde el cuerpo se
presenta simultáneamente como huella, presencia, memoria y proyección.
La figura deja
de ser únicamente un motivo iconográfico para convertirse en un dispositivo de
pensamiento que permite explorar las transformaciones de la identidad, las
relaciones con los otros y las formas en que imaginamos nuestra propia
presencia en el mundo.
“Inventar la
presencia” reúne estas búsquedas bajo una misma constelación. Las obras no
presentan cuerpos definitivos, sino procesos abiertos: figuras que se
construyen y se deshacen, que aparecen y se repliegan, que resisten ser fijadas
en una única imagen. En ese movimiento permanente se revela una de las
condiciones más profundas de lo humano: la posibilidad de transformarse y
reinventarse continuamente. ”







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