MÚSICA
Se trata de una
historia que se remonta a los años ’80, cuando en su segunda “reencarnación”,
Robert Fripp le dio otra vida a su grupo fundado allá por 1968. Esta vez con
otros músicos, y adaptándose a los sonidos de la nueva década, pero sin perder
el patrón básico de la música de King Crimson: la complejidad armónica e
instrumental, y la mezcla de virtuosismo, rigor sonoro e ideas en constante
movimiento, siempre dentro de los cánones que un rock progresivo que iban
mutando y fusionándose con otros géneros.
King Crimson
volvió a reunirse en los años ’90, justo en nuestro país, donde presentaron su
disco “Vroom”. Si bien en el actual milenio Fripp encaró distintos proyectos,
nunca volvió a unir voluntades con varios de sus ex compinches de creación en
Crimson.
Pero dos de los
virtuosos integrantes de aquella formación de los ’80, el guitarrista Adrián
Belew, y el bajista y stickista Tony Levin (ambos maestros en lo suyo, y
colaboradores de figurones como David Bowie y Peter Gabriel entre muchos más) en la formación que también tenía como baterista a Bill Bruford, decidieron por estos últimos tiempos reflotar esa mística del Crimson
ochentista, que había dejado plasmados tres grandes discos: “Discipline”, “Beat”
y “Three of a perfect pair”. Esta vez sin la participación del factótum de la
criatura. Si bien Belew le propuso la idea a Fripp, éste declinó la oferta pero
lo instó a que lo hiciera igual.
Belew y Levin,
entonces, convocaron a otros dos grandes músicos y instrumentistas de altos
kilates: el guitarrista Steve Vai y el baterista Danny Carey, de la banda Tool.
Luego de presentaciones en distintos país, el proyecto, al que Belew decidió
bautizar “Beat”, en homenaje al segundo disco del tríptico, pudo ser disfrutado
por nuestro público el pasado viernes 2 de mayo en el Movistar Arena. Y como
anécdota, contó con la presencia de un concurrente ilustre: Charly García,
quien no quiso perderse este colosal reunión.
Allí estuvo
también un colaborador de DataCultural, Pablo Orlando, periodista que dejó sus
personales impresiones sobre la velada vivida en el estadio de Villa Crespo. Una
tarea no solo grata por el evento en sí, sino porque Orlando estuvo justo al
lado de la cancha de Atlanta, el club de sus amores. Aquí va esta crónica.
(Pablo Quirós)
RECUERDOS DEL FUTURO
Fabricio, mi hijo más chico que está haciendo sus primeras armas como baterista, fan de Danny Carey de Tool me dio la noticia. El 2 de mayo se van a presentar en el Movistar Arena, la "mitad" de mi querido King Crimson más Steve Vai y Danny Carey. Sin dudarlo compramos las entradas. Tremendo show. Adrian Belew y Tony Levin me llevaron de regreso a los 80 y al futuro a la vez. Estos veteranos, más los "pibes" Carey y Vai brindaron casi dos horas de música hipnótica, potente, mezcla de rock progresivo con New wave.
Belew, como sabemos, capaz de darle voz a los elefantes y sacar sonidos de su guitarra que podrían venir de la selva africana o de otro planeta, hasta castigó su viola con un taladro y la magia siguió intacta, y Levin hizo maravillas con su chapman stick y los "dedos funk". Steve Vai tenía la nada fácil tarea de hacer las veces de Robert Fripp, y vaya que lo logró metiendo algunos solos que el mismísimo Roberto hubiera aplaudido de pie. Todo sostenido por la locomotora Carey que hizo un gran solo en Indiscipline.
Luego de recorrer la trilogía
(Discipline, Beat y Three of a perfect pair), en el primer bis hicieron una
inolvidable versión de Red (1974) y muchos rejuvenecimos. Se despidieron con
Thela Hun Ginjeet, y todos los presentes queríamos más. Pero fue todo y
alcanzó, claro que alcanzó..
Minutos antes de empezar el show apareció
Charly Garcia, y recordé cuando hace casi 50 años lo vi en el Coliseo
apadrinando a unos chicos que formaron una gran banda como fue Crucis, estaba
muy flaco con su larga melena y lleno de vida. Beat nos hizo regresar al pasado
y también al futuro. La música de Fripp siempre fue revolucionaria. Recuerdos
del futuro...
Foto inicial: Diego Fioravanti
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