El Complejo Teatral de Buenos Aires inaugurará el próximo martes 6 de octubre la muestra “Jorge Lavelli: el gesto inconformista”, un homenaje dedicado al director argentino de teatro, en el Hall Alfredo Alcón del San Martín (Av. Corrientes 1530, primer piso).
La exposición propone un recorrido por
algunos de los espectáculos más emblemáticos del destacado director teatral que
fueron presentados en esta casa: Yvonne, princesa de Borgoña, Macbett de Eugène
Ionesco (1993), Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello (1998),
Mein Kampf, farsa de George Tabori (2000), La hija del aire de Pedro Calderón
de la Barca (2004) y Rey Lear de William Shakespeare (2006).
Reconocido
por haber fundado el Théâtre National de la Colline en Francia y por consolidar
la figura del director como un creador total, Lavelli se convirtió en el gran
impulsor de la dramaturgia contemporánea al llevar a la escena a autores como
Copi y Gombrowicz.
Su poética se caracterizó por un marcado
inconformismo estético que rompió con el realismo tradicional mediante puestas
abstractas, un uso plástico del espacio, iluminación expresionista y un
equilibrio perfecto entre la farsa y la tragedia.
Desde esta
óptica moderna e iconoclasta, provocó profundas lecturas con sus vanguardistas
montajes de clásicos como Calderón, Molière, Goethe, Chéjov y Shakespeare.
La muestra estará abierta al público de martes a viernes, de
14 a 21 horas, y los sábados y domingos de 13 a 20 horas, con entrada sin
costo.
Los retratos de Julie Weisz
Días pasados, en tanto, se presentó en la FotoGalería Sara Facio del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530) el libro Retratos & autorretratos, de la artista y fotógrafa Julie Weisz. La presentación estuvo a cargo de la editora y curadora Silvia Mangialardi y Claudio Larrea, director de la FotoGalería.
La publicación reúne una cuidada selección de la obra de Weisz, estructurada en torno al diálogo entre la mirada propia, la vulnerabilidad del cuerpo y el encuentro con el otro.
El corpus de retratos ofrece un recorrido por la escena cultural y artística de Argentina a través de miles de negativos acumulados a lo largo de su carrera. Lejos del registro formal o de la pose ensayada, la búsqueda de la artista se enfoca en el instante en que la persona retratada se despoja de su máscara pública, permitiendo emerger un gesto genuino e íntimo.
En sus autorretratos, Weisz aborda un plano introspectivo atravesado por vivencias personales, dolencias y procesos de transformación física. La cámara opera como un instrumento de indagación y resistencia, donde el cuerpo expuesto reafirma la propia identidad y la capacidad de habitar múltiples facetas ante el paso del tiempo.

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